domingo, 2 de octubre de 2016

¿En qué Nos Hemos Convertido?

La tecnología avanza a cada instante; cada segundo cientos de personas están trabajando para crear nuevas aplicaciones y actualizaciones para las aplicaciones ya descargadas en nuestros teléfonos celulares e incluso en nuestras computadoras.

No puedo decir que la tecnología sea mala, al contrario gracias a nuestros aparatos electrónicos, podemos enterarnos de las novedades al otro lado del mundo, podemos mantenernos en contacto con familiares y amistades que se han ido a otro país y un sin fin de cosas más.



No solo eso, también nos facilita la vida; si necesito investigar sobre una tarea lo puedo hacer al instante en un ordenador o en el teléfono móvil. Ahora todo lo puedo hacer en forma digital y al momento de presentar un trabajo ya no nos complicamos la vida. 
Pero he aquí el problema, llegamos a un punto en el que dependemos por completo de estos aparatos. Nos hemos vuelto personas perezosas. Antes, si tenían alguna tarea de investigación; se iba a la biblioteca, se buscaban libros que fueran de utilidad, los leían y de allí sacaban la información.
Hoy en día, es raro ver a las personas en una biblioteca de 
forma voluntaria.


Como lo dije al principio, la tecnología no es mala; la forma en que nosotros los seres humanos la utilizamos es mala. Pensamos que es más interesante estar con el  celular hablando con miles de personas en lugar de salir con algunas de ellas a tomar una taza de café. Creemos que tenemos cientos de amigos, pero cuando tienes un problema es raro y contado el que está a tu lado.

¿Qué nos está pasando?
Me siento ofendida cuando miro a niños de 4 a 12 años que no quieren salir por estar con su 'Tablet' viendo vídeos o jugando. Yo recuerdo que un tiempo atrás, lloraba cuando mi mamá no me daba permiso de ir a jugar con mis vecinos, cuando lo único que quería era ensuciarme y conocer más niños.



       

Pero…

¿De quién es la culpa?
Los padres son en la mayoría de los casos, los culpables de que las nuevas generaciones piensen que estar en un aparato electrónico sea mucho más interesante que salir a compartir con los amigos. Los regalos a los niños deberían de ser 'carritos', pelotas, una bicicleta y no un IPad.


Estamos perdiendo la comunicación cara a cara. Cuando tenemos un problema creemos que la forma más fácil de solucionarlo es publicándolo en nuestras redes sociales, donde la mejor manera es salir y desahogarte con un amigo REAL. Y si es un problema con otra persona, verse y arreglarlo de frente; sin necesidad de ‘tirar indirectas’.

Hoy en día las reuniones familiares ya no son como deberían. Cada quien esta con su celular conversando con sus amigos virtuales y publicando fotos de la hermosa reunión familiar, que en ningún momento existió; ya que ni siquiera nos damos cuenta que tíos y primos se presentaron.
A la hora de cenar, mi madre me gritaba que saliera de mi habitación para comer y ahora simplemente me manda un mensaje ‘ya está la comida’.
Nos sentamos a comer y en lugar de comentar como nos fue en el día, simplemente estamos pegados a nuestro celular. Ya no hablamos con mamá y papá cuando tenemos un problema u ocupamos un consejo. Ellos ya no saben si estamos bien, si nos hace falta algo, la comunicación se está perdiendo.

Yo también me incluyo en este mundo virtual.
Mi novio me venía a visitar y yo no dejaba de responder mensajes a mis amigos en línea. Él estaba allí para mí y yo simplemente ignoraba el hecho de que podía disfrutar más si compartía con el sin necesidad de estar con el celular.
Hasta que un día, el me abrió los ojos y me hizo caer en razón de lo mal que yo estaba al desaprovechar la compañía de una persona físicamente y no solo a través de una pantalla; el hecho de perder la oportunidad de hablar con el sobre mis problemas, mis inseguridades, mis gustos; de hablar con alguien REAL que podía ver a los ojos.

Dejamos de tener una buena comunicación con las personas a nuestro alrededor, por estar comunicándonos con personas que solo existen en nuestra vida cuando encendemos nuestro ordenador.

Es la triste realidad en la que estamos viviendo. Es momento de que reflexionemos y nos demos cuenta que hay una vida lejos de los teléfonos celulares y los ordenadores.

Dejaré esta imagen como un llamado a la reflexión y que nos demos cuenta que nos hemos convertido en una generación de idiotas.


1 comentario:

  1. Excelente reflexión Claudia!!! La felicito... Muy buena introducción y sobre todo el mensaje que nos intenta transmitir, esperemos que en algún momento se levanten esas personas que en realidad queremos volver a compartir las actividades sanas, recreativas que la gran mayoría de esta nueva generación no está disfrutando...

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